El 26 de octubre del año 1831, el Cura Párroco de Las
Víboras, Presbítero Felipe Santiago Torres Leiva, en compañía de un
grupo de pobladores de esa zona, se traslada luego de 22 años de
gestiones, al Puerto de las Higueras o Higueritas. Allí funda un pueblo,
a orillas del Río Uruguay, mas precisamente en una colina ubicada a los
33º 53' de latitud Sur y 58º 25' de longitud Oeste, que por su
estratégica ubicación geográfica, en la confluencia del Paraná con el
Uruguay, abocado su puerto a la gran barra del Bravo y a las mil bocas
del Delta Paranaense, abriría con sus condiciones naturales las máximas
ventajas para el comercio exterior y su rico suelo propicio para la
agricultura, contribuiría al medio de vida de quienes se redicaron.
Y como este puerto, con respecto de los países ribereños
del Plata y sus afluentes, estaba colocado en las mismas condiciones que
la Palmira asiática, la antigua Tadmor de los árabes visitada por Torres
Leiva, decidió llamar Nueva Palmira a esta novel población por sus
similitud con aquella ciudad, un verdadero oasis en medio del desierto
de Siria, con una rica e intensa vida comercial.
Actualmente, Nueva Palmira es considerada "La
Puerta del Cono Sur" por su privilegiada ubicación en la
confluencia de 3 grandes ríos: el Paraná, el Uruguay y el Plata. Es una
apacible y hermosa ciudad con incomparables playas sobre el río Uruguay,
bordeadas de una pintoresca y ondulada campiña, espacios verdes plagados
de pinos y sauces llorones, montes autóctonos... flora y fauna nativa
que hacen de este lugar un verdadero oasis.
Es el punto final de la Hidrovía "Paraná-Paraguay-Puerto
Cáceres-Nueva Palmira" por sus características de puerto de ultramar y
de zona franca. Además, los silos subterráneos y aéreos de granos hacen
que esta ciudad sea considerada el "granero de la
República". Y como pesquero, nuestro puerto es uno de los más
generosos del país.
Si comenzamos un paseo por la rambla palmirense nos
encontramos como punto de comienzo con el "Reloj de
Sol", construído en el año 1981 con motivo de los 150 años
de esta ciudad y como ofrenda a todos los italianos y descendientes que
desde 1831 han vivido en este solar sucediéndose de generación en
generación hasta nuestros días.
Luego nos encontramos con el muelle
"Gral.Flores" o como se le llama comunmente en
la ciudad, el "Muelle Viejo", recientemente reconstruído. Fue construído
a fines del siglo pasado (1867-1868) canalizando por él un importante
comercio de carácter nacional e internacional y de pasajeros. Es un
símbolo en nuestra ciudad y forma parte de su paisaje. A pocos metros
nos encontramos con la "Fuente de los Españoles"
construída para perpetuar en el recuerdo a las generaciones de españoles
que nacieron en este suelo.
El paseo se extiende más hacia el norte y la vista del río
nos muestra restos de un naufragio: el esqueleto del "Eolo
Uruguayo", una embarcación a vela que por los años 1924 a
1932 transportaba mercaderías de Nueva Palmira a Montevideo y que fondeó
en nuestras costas. Es hoy un elemento más del paisaje palmirense.
Bordeando el río nos encontramos con la Rambla
de los pescadores, en proceso de terminación, pero que nos
ofrece un pintoresco paisaje natural, paseo obligado de palmirenses y
visitantes en procura de un lugar de descanso. Esta rambla culmina en el
Balneario Brisas, uno de los más hermosos de la
región.
Por otro lado, nos encontramos con la "Dársena
Higueritas", preferida por los náuticos que llegan en
procura de tranquilidad y descanso. Es un embarcadero natural, cómodo y
seguro y uno de los puntos obligados de recalada en el tránsito náutico
con una agradable zona de camping.
No se puede ir de Nueva Palmira sin visitar
Punta Gorda, oasis frente al delta del Paraná,
lugar de ensueño, histórico, natural, agreste, casi salvaje... Desde sus
barrancas un Parador domina la vista al Río Uruguay, que allí vuelca sus
aguas en el Río de la Plata. Un mojón ubicado sobre una de las barrancas
indica el "Kmt. 0" del Río de la Plata. Quizás
en estos lugares Zorrilla de San Martín imaginó a Tabaré, cuando "el
Uruguay y el Plata vivían su salvaje primavera..."
También encontramos la "Pirámide de
Solís", que recuerda a los grandes navegantes de estos ríos
y en especial a Juan Díaz de Solís, que desembarcó en esta zona y
fue muerto por los nativos del lugar. Y también podemos bajar a la playa
por la "Escalera de Darwin", donde se pueden
observar los diferentes estratos de la corteza terrestre estudiados por
el sabio Charles Darwin en su paso por este lugar en 1833.
Sin lugar a dudas, en su visita a Nueva Palmira, no puede
dejar de apreciar ninguno de estos hermosos paseos que nos brinda esta
ciudad, tan estratégicamente ubicada con sus paisaje naturales y el gran
peso histórico que tiene la misma en nuestro
país.